UN MAL PARTIDO, UN PAR DE LLAMADAS DE ATENCIÓN Y UNA MOTIVACIÓN LA HICIERON GOLEADORA

“Hubo una vez un partido contra Pococí, ese día jugué mal, el profe me regañó, todo el mundo me regañó y yo llegué y dije: No, no, no… ¿Qué pasó?, y ya me levanté y a partir de ahí gracias a Dios empecé a anotar”.

Así fue como Ana Yanci Araya jugadora del equipo Arenal-Coronado, tocó fondo ante un mal momento de poca motivación en su vida personal que se reflejaba en la cancha, pero también momento oscuro que la llevó a posicionarse como una de las máximas anotadoras del torneo de apertura y clausura del 2016 y vigente en el comienzo de este 2017.

Ella pensó que ya no quería estar ahí, dejar el equipo, pero una amiga la escuchó y aconsejó, sus palabras de motivación fueron la fuerza que “Patito” como es conocida, encontró para quedarse: “Ella me ayudó un montón, siempre le voy a agradecer eso a ella, tengo que reconocerlo, ella me sacó de ahí, tal vez en ese momento lo que necesitaba era alguien que me escuchara”, comentó Ana Yanci.

Araya se ubica en la cuarta posición en la tabla de goleadoras de la Primera División de fútbol femenino del país.  Su posición natural es centro delantera, en algunas ocasiones podría estar en la banda, la ofensiva es lo suyo.

Su mayor virtud es permanecer dentro del área, donde ha logrado anotar de cabeza la mayoría de las veces, sus piernas también son cómplices de esos goles que se esperan, que se sufren y se celebran, y  que la hacen permanecer en la tabla de goleadoras, donde le enorgullece ver su nombre.

Aunque reconoce que no tiene algunas habilidades técnicas, por su ausente paso por una escuelita de fútbol a edades tempranas- las cuales eran difíciles de encontrar más aún si eran para mujeres- ha tenido que trabajar fuerte por desarrollarlas, se volvió un reto. A pesar de esto, Ana, aprovecha su potencial y esto le permite alcanzar sus objetivos personales y colectivos en la cancha, entró a guerrear como así ella misma lo define.

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Debutó a sus 16 años en Segunda División con el equipo de Goicoechea. También militó con cuadros como Dimas-Escazú, UCEM- Alajuela, Jaco-Garabito, tuvo paso por el futsal; pero no fue hasta que los dirigentes de Arenal le hicieron el llamado donde encontró estabilidad ya hace un año atrás.

Juega también en el equipo de la Universidad de Costa Rica, lugar donde cursa la carrera de Historia y espera por la oportunidad de estudiar educación física, una meta por cumplir.

En su tiempo libre aprovecha para ir al cine -que le gusta mucho-, el teatro y visitar lugares de montaña. Sus oídos están abiertos a escuchar cualquier tipo de música, en el fútbol masculino es aficionada de la Liga Deportiva Alajuelense y del Fútbol Club Barcelona.

De sus mayores deseos, es que algún momento pueda vestir la camiseta de la Tricolor. Llegar a la Selección es una meta, es una buena oportunidad, algo que de seguro no quiera perderse.

Diosa Barreth amiga y compañera de equipo con quien comparte una química especial en la cancha expresó: “Ella se ha puesto una meta que ella quiere estar arriba, ahí en el goleo y yo espero que le den una oportunidad en la Sele, que ella se lo merece y nunca la han llamado, pero ella sigue trabajando”.

Barreth conoce a su amiga, tanto como para hablarse con la mirada en el juego, es quizás la manera que juntas han alcanzado muchos tantos, es quizás la manera que Ana vea a través de los goles muchos sueños.

 

Andrea Flores Álvarez, UNIFFUT

 

 

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